Ethan, cuyo rostro estaba nublado, golpeó la mesa con la mano.
“¡Disparates! ¿Con quién te casarás si no es el joven maestro Jones? ¿Con ese bribón de Jackman?”.
Janet frunció el ceño.
Ella abrió los labios para contraatacar, pero pensó lo contrario cuando un ligero dolor tiró de su corazón.
Una voz baja rompió el largo silencio al final. “No te preocupes, yo tampoco me casaré con él”.
Esta posibilidad estaba fuera de discusión.
Ese hombre la detestaba hasta la médula, hasta el punto en qu