Erik Johansson
Llegó a la casa y al pasar a la cocina mi corazón se encoge, instintivamente vuelvo mis ojos con tristeza a la habitación de Jade. A veces hasta duermo en ella. Esto me está volviendo loco, nunca pensé que esa carricita se metiera tanto en mí. Si, en mí, para que negar esto que me quema hasta las pestañas. Mi ser entero la reclama, no creo que resista más.
—Señor Erik, le voy a preparar un sándwich de esos que a usted le gustan tanto como los preparara la señorita Ja… —Agda se