Otros niños de seis años podían reír, llorar y jugar.
¿Qué hay de Nigel?
Él solamente tenía seis años, pero tan solo tener una cena alegre con su madre y su hermana podía deteriorar su cuerpo.
Al ver el sufrimiento de Luna, Joshua suspiró y le dio unas palmaditas en el hombro.
“Nigel mejorará. Él sin duda mejorará”.
Luna cerró los ojos, su voz llena de frialdad. “¿Cómo? ¿Cómo mejorará?”.
Ella y Malcolm habían buscado en diferentes bancos de médula ósea.
Había regresado al país y planeado