Anne suspiró y secó suavemente las lágrimas de John. Luego esbozó una sonrisa.
"¿Puedes decir algo, Anne?", la voz de John temblaba. "El doctor dijo que tus cuerdas vocales están bien y que no te pasa nada en los oídos ni en la boca. Nada te impide hablar. Es solo un bloqueo mental...".
"Dime qué te pasa por la cabeza, Anne. Dímelo y podremos superarlo juntos".
Las lágrimas de John recorrieron el escote de Anne y se metieron en su camisa. "Anne, tengo muchas ganas de escuchar tu voz. No puedo