Todo el cuerpo de Tina se congeló al oír esto.
Miró aturdida al hombre de la pantalla, sus oídos zumbaban con tanta fuerza que ni siquiera podía oír a su hijo llamándola por su nombre.
Dan tenía razón...
Estaban jodidos.
Con el secuestro del señor Zink y las últimas palabras del señor Howard anunciadas en Internet, todo el mundo en Ciudad Saigen sabría que Dan no era el hijo biológico del señor Howard y que ella lo había engañado.
Tina se había esforzado mucho en planearlo e ingenuamente pe