Mordiéndose el labio, Yannie recogió sus bastones de esquí y se marchó. No era la primera vez que veía lo odiosa que podía llegar a ser Denise. Aquella vez que Thomas no estaba en casa, la señora Howard la había invitado y Denise se acercó.
Durante ese tiempo, nadie se atrevió a oponerse ni a ofenderla. Incluso la señora Howard se comportaba humildemente ante ella. Yannie, que entonces no sabía nada, le siguió la corriente y trató respetuosamente a Denise, viendo cómo todos los demás hacían lo