Hace diez minutos, cuando Sean salió de la casa, Nikki estaba perfectamente bien, sin un solo indicio de un ataque inminente.
No sólo eso, sino que el agarre de ella en su brazo se sentía fuerte y resistente.
Según su experiencia, Nikki siempre presentaba señales de advertencia antes de sufrir un ataque, y nunca habían surgido de la nada.
Sean frunció los labios y escuchó atentamente por un momento. De repente, él pudo escuchar que Nikki se estaba forzándose a sí misma para sonar más débil de