Fue una noche después del trabajo que Luna, por pura hambre, se levantó mareada y desenvolvió la caja de bocadillos para comer.
Accidentalmente había desenvuelto el regalo que le iba a dar a Joshua y le había dado un mordisco al bolígrafo.
Al principio ella pensó que Joshua despreciaría el bolígrafo, pero no esperaba que Joshua lo guardara en el bolsillo de su camisa. “Un bolígrafo con una marca de mordida. Es muy especial. Gracias”.
En ese entonces él era muy amable y gentil, y ella se había