"No me importa lo que quieras decir". La voz de Jim al otro lado de la línea se volvió severa y fría.
"No quiero que esto vuelva a suceder. Soy tu hermano, no tu prisionero. Deja de ordenarle a tus hombres que me sigan".
Jim ni siquiera le preguntó a Luna por qué ella lo estaba buscando y colgó la llamada telefónica de inmediato.
Luna agarró su teléfono con fuerza y sintió que ella fue alcanzada por un rayo. Ella no podía creer que el hombre, que le acabo de hablar por el otro lado de la lín