Luna frunció el ceño y miró inconscientemente hacia adelante.
Junto a la entrada de la casa de Bonnie estaban Nigel, Neil, Nellie, Harvey y June.
Los cinco niños pequeños estaban allí, saludando a Luna sin parar.
Harvey y Neil estaban en ambos extremos, sosteniendo una enorme pancarta roja con palabras amarillas. Sus expresiones eran una mezcla de felicidad y reticencia por verse obligados a sostener la pancarta.
La pancarta decía: [¡Le damos la bienvenida a nuestra diosa, la Señorita Luna!]