Luna levantó las cejas. ¿Un invitado, y un desconocido?
Todas las personas que ella conocía en Ciudad Mercantil ya habían venido a su casa anteriormente, así que los sirvientes los reconocían. ¿Quién más podría ser?
Luna salió de la habitación, con la mente llena de preguntas.
La sirvienta tenía razón. Este invitado realmente era un desconocido para ellos.
El hombre vestía una camisa blanca y unos pantalones verdes, con una mochila colgada en el cuerpo. Él estaba de pie en el patio, de espal