Bajo la luz de la luna, Nellie dormía profundamente en su cama de princesa.
Neil estaba parado junto a su cama, agarrando el cuchillo con fuerza mientras estudiaba su rostro.
A lo lejos, Nigel estaba acostado en su cama. Él también estaba sosteniendo con fuerza una pequeña ballesta en sus manos.
A diferencia de Nellie, Nigel no estaba dispuesto a creer ingenuamente que Neil seguía siendo Neil. A pesar de haber pérdido sus recuerdos, Neil seguiría siendo un extraño hasta que él los recuperara.