Michael y Celia quedaron conmocionados. Inconscientemente, ellos se dieron la vuelta.
Detrás de ellos, junto a la entrada de la villa, estaba Adrian, quien parecía confundido.
Junto a él había una mujer joven y bonita empujando una silla de ruedas. El hombre en la silla de ruedas podía parecer débil y pálido, pero su aura arrogante y regia era tan fuerte que obligaba a uno a apartar la mirada.
Michael frunció el ceño.
¿Ese hombre no era el presidente del Grupo Lynch, Joshua Lynch? El hombre