Adrián, quien acababa de irrumpir en la habitación, miró a Luna con furia. "¿Qué le hiciste a mi hijo? Solo me fui de Ciudad Banyan por poco más de un mes, y él ya está inconsciente. ¡Su vida está pendiendo de un hilo! ¡Me enteré de que él terminó así por tu culpa! ¡Demonio desgraciada!".
Adrian todavía olía a brisa fría y desinfectante. Estaba claro que él se había apresurado a llegar al hospital desde el aeropuerto.
Luna retrocedió unos pasos debido a la bofetada. Ambas de sus piernas golpea