"De nada". La niña parpadeó inocentemente y le señaló el asiento para pareja vacía en la distancia cercana. "Papi, ese asiento es tuyo y de la tía Shannon. El asiento en el que estás sentado ahora le pertenece a la tía Bonnie".
Joshua levantó los ojos y en cuanto vio el asiento en el que sólo cabían una persona y media como máximo, su mirada se volvió ligeramente desagradable. Esos asientos para dos que estaban diseñados intencionalmente para ser demasiado grandes para una persona y demasiado p