Amelia.
A los días recibo una invitación del príncipe para que valla a su palacio pero me llevo la sorpresa que me pide un favor un poco peculiar que es acompañarlo a una joyeria y debo de admitir que me siento un poco incomoda en su presencia, algo de este hombre me ase sentir así, el carruaje se detiene en una de las joyeria más prestigiosa de la capital, al entrar todo se ve tan elegante y una dependiente nos ofrece algo de beber mientras miramos las piezas pero ambos declinamos.
-estoy