En las semanas que siguieron Sol estuvo tan ocupada con los asuntos de la Fundación y de la marca de cosméticos con Meghan que mal pudo ver a Sasha. Los dos apenas se limitaban a hablar por mensajes, sobre Estrella y el bebé, pero la comunicación empeoró cuando Sasha regresó a Nueva York.
–¡Estás exagerando Frank! –Exclamó Sasha entrando al departamento lujoso que tenía su amigo en el centro de Nueva York. –¡¿Cómo que el hijo de la chica de la limpieza se va a parecer a ti?!
–¡Te lo juro Sasha,