Capítulo 34: Ese veinticuatro de diciembre.
Capítulo 34: Ese veinticuatro de diciembre.
El amanecer sobre el distrito financiero no trajo consigo la luz dorada de la primavera, sino un resplandor cobrizo y denso que se filtraba a través de las persianas venecianas de la oficina de Oliver Rossi. Sobre el escritorio de caoba, la invitación a la boda de Jacob y Emma continuaba abierta, flanqueada por el dibujo de lápices de colores que la pequeña Luna le había enviado. El trazo amarillo del corazón infantil parecía la única fuente de calor