Capítulo 22: Las cenizas del pasado
El amanecer sobre el distrito financiero no trajo consigo el alivio de la luz, sino una claridad grisácea y plomiza. La tormenta de la madrugada se había retirado, dejando tras de sí un rastro de asfalto húmedo y una neblina densa que ascendía desde las avenidas y se enredaba entre los pisos más altos de la Torre Rossi.
En el piso cuarenta y dos, el silencio de las oficinas corporativas era casi reverencial a las ocho de la mañana. Oliver Rossi permanecía de