Recce
Observó el rostro de la niña que duerme en la cama de la habitación que ocupa mi madre en la casa de Damion y no puedo dejar de verla porque el parecido es impresionante, creo que estoy viendo a mi propia madre cuando apenas tenía ocho años. Roce en serio que si está enfermo, más de lo que pensaba.
—Es escalofriante el parecido, ¿cierto? —Asiento.
—No quiero imaginar el martirio que tuvo que vivir esta pobre niña a manos de ese maldito enfermo de m****a, tenemos que ayudarla a supera