Llegamos a la casa y en todo el transcurso hasta ella no podía dejar de temblar, Reece parecía un loco, no dejaba de pasarse las manos por su pelo y mirarme con una ira que parecía de otro mundo.
El auto se detiene en frente a la mansión y él me toma del brazo con fuerza y abriendo la puerta del carro me baja de él.
—Suéltame, me estás lastimando — Él solo sonríe abriendo la puerta de la mansión.
—Ahora vas a ver realmente cómo puedo lastimarte.
De la cocina aparece aurora junto con su herm