Yudith:
Llevaba ya cosa de un mes, de lo más feliz por lo bien que se había recuperado mi abuela, cuando noté que el pollo que estaba cocinando tenía un mal olor horrible.
Después de eso, me levantaba en las mañanas, y tenía que irme corriendo al váter, a soltar las bilis porque me ponía enferma al instante de incorporarme en la cama.
Estuve así, sintiendo náuseas y devolviendo todo lo que comía por una semana completa, cuando comencé a asustarme.
Por eso, no dije nada, pero le pedí a Lola que