BIANCA
La cena con los Braxton despertó recuerdos familiares.
Aquellos en los que el señor Braxton siempre había sido estoico y su esposa el cálido encanto a su lado. Donde las risitas de Ellie seguían siendo inocentes y la mirada de Kieran permanecía firme.
Pero también recordaba que se sentía como ser observada por una manada de hienas. Jugando con una presa para ver si valía la pena picotearla.
Afortunadamente, esta noche yo no era el centro de atención.
—Escuché que llevaste a los chicos a