23. Eres hermosa...
—Lo entiendo, pero no tienes que fingir. Puedes ser tú misma. Ellos deben conocerte tal como eres —dijo Héctor, con tono afable.
—Pero eso no tiene sentido. Si así fuera, no tendría que ocultar mi rostro —dijo Serena, sinceramente confundida—. Lo lamento… no lo entiendo.
—Eso es necesario, por ahora —respondió Héctor con pesar, sin saber cómo explicarle la complejidad de la situación—. Ven, quiero presentarte a alguien.
La llevó hasta Arturo y los demás.
—Serena, él es Arturo, el mejor médico de