Tomó su bolso y dejó su celular a propósito, movió un flequillo de su frente y salió de la habitación. Bajó con tranquilidad, sin apuro alguno, él podía esperar, y aunque no era un buen momento para jugar con la paciencia de un hombre embobado, le daba igual, quería saber cuanto podía soportar. Desgraciadamente Melany estaba demasiada segura con lo que era, tanto así que pensó que ella era la depredadora, cuando la estaban cazando directamente sin ella darse cuenta.
Abrió la puerta con su mejor