Capítulo 81. ¿No pueden ser trillizos?
Los siguientes días pasaron con prisa, mientras el vientre de Mina crecía un poco más y su bebé continuaba desarrollándose con satisfacción, la vida de Eloísa era un caos, su madre continuaba rechazando a su padre, le pedía, no, le ¡exigía el divorcio!, pero no era capaz ni de llamar al abogado para que procediera.
—No puedes seguir actuando de esta manera, mamá —dijo, colocando una taza de té delante de Frida, era el tercero de la noche.
—Voy a divorciarme, Isa —insistió.
Eloísa asintió.
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