Charlotte
Me acerqué a ella, sus ojos brotaban de miedo, sus pupilas estaban completamente dilatadas.
Analizo el desorden de mi oficina y de inmediato me imagino lo peor. Aunque recuerdo que ella dijo que todo estaba bien, no puedo negar que un mal presentimiento aparece
—¿Qué sucedió? porque sencillamente no me respondes, te da miedo la reacción que pueda tener —dije, ella solo miraba a todo lado—. Solo que no deberías tener miedo, no soy un ogro —dije, guiñando mi ojo.
—No, no pasó nada gr