VICTORIA
Luego de pasar un fin de semana de terror esquivando a la bruja para no tener que verle su cara de perro a punto de morderme, sumado a que, tal vez vaya a querer envenenarme en cualquier momento; volvemos por fin a la oficina a reanudar nuestras labores, cosa que agradezco infinitamente a Dios. Mi esposo como siempre me lleva al trabajo y por primera vez en mi vida me alegro de tener un empleo, aunque cómo está mi situación agradezco por cualquier cosa que me mantenga fuera de la mansió