Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente, Amy tuvo que levantar a Trisha a puntapiés para dejar la habitación a tiempo. No nos corría ninguna prisa en llegar al aeropuerto, así que hicimos unas compras antes de dirigirnos al hotel de Hugo. Las dejé adelantarse hacia los elevadores de la suite y aguardé junto al mostrador de la recepción. Había comprado un sobre bien bonito y sobrio para poner la carta, y lo había cerrado con pegamento, de tal forma que Brandon sabría si alguien lo había abierto antes que él.







