—Esa miradita que me estás dando me está gustando mucho y me hace creer que estás pensando cosas muy sucias de tu amado esposo.
—Eres muy sexi — mordí mi labio inferior, recorriendo a gusto cada forma de su trabajado abdomen al momento que se quite la camisa y su torso queda al descubierto—, por supuesto que estoy pensando cosas muy sucias contigo.
Soltó una risita divertida, desabrochando su pantalón muy lentamente y dejándolo caer al suelo sin apartar su mirada de la mía. Es imposible que mi