Fidelia y Andrian no podían creer lo que veían.
En poco tiempo, todas las acciones que habían comprado se agotaron por completo. Tampoco con pérdidas, sino con un beneficio mucho mayor de lo que jamás imaginaron.
Parecía que Silas y Demian habían estado desesperados por destruirlos, pero al hacerlo, habían comprado hasta las últimas acciones que se vendían.
El teléfono de Fidelia sonó sin parar hasta que finalmente lo cogió.
"¿Mia?" Ella respondió.
"Fidelia, ¿adivina qué? ¡Somos ricos! Las acci