La figura que apareció de repente ante Jane era una muñeca monstruosa de casi la mitad del tamaño de una persona normal. La muñeca mostraba sus dientes con malicia y el cuerpo estaba cubierto con notas musicales.
‘¿Qué rayos es esto?’, exclamó Jane en su mente. Estaba tan asustada que comenzó a llorar.
Aino, que sostenía la muñeca con una expresión inocente y orgullosa, la miró y le preguntó: "Tía Jane, ¿estás... asustada?".
Jane hizo lo posible por ignorar su terror al escuchar la dulce e