"¡Por supuesto! Soy el dueño del Ala Este. Aquí, cumplo todas mis promesas", aseguro Holden.
"Oh... Oh, tengo un gran caballo para montar ahora". Aino abrazó a su osito de peluche y corrió a jugar encantada.
A los niños todavía les encantaba jugar afuera.
Pues era grande y espacioso.
Holden siguió fumando su cigarrillo. Entonces, le dijo a Sabrina: "Unas cuantas bocanadas más y termino".
En realidad, acaba de empezar a fumar el cigarrillo que tiene en la mano.
Sabrina se rio repentin