Cuando Jane sonreía, sus cejas se curvaban maravillosamente en pequeñas medias lunas.
Resulta ser que ella también era muy hermosa, el tipo de belleza que recordaba a una preciosa flor que se regaba y recortaba con delicadeza cada día. Su figura y su aspecto parecían cuidados con dedicación, y su estilo para vestir tampoco carecía en absoluto en comparación con el de Sabrina.
Con una simple mirada, Sabrina podía decir que era el tipo de mujer que estaba bien cuidada por su hombre y que, sin e