Nigel tenía una mirada que mostraba la preocupación que sentía por Sabrina.
En contraste, la expresión de Sabrina era fría y tranquila. “Nigel, sobre Ruth, lo siento”.
“No, Sabrina. No estoy aquí por el asunto de Ruth”. Nigel estaba ansioso por explicarse, y extendió la mano para sujetar el brazo de Sabrina.
Sabrina dio un paso hacia atrás.
Había mucha gente expectante en la empresa.
Dos empleadas pasaron y empezaron a susurrar y murmurar entre ellas.
“¿No es ese el Joven Amo de la familia