“Sin embargo, no puedo seguirte de regreso a casa y actuar feliz enfrente de ti. Eso es porque tú y yo no somos cercanos el uno al otro en absoluto. No solo no somos cercanos, pero cada vez que te veo, soy recordada de mi débil y enferma madre, quien estuvo sola toda su vida, y murió con tanto resentimiento”.
Al decir eso, Gloria bajó la mirada. No había palabras que pudieran describir ese tipo de dolor.
“Mi madre fue una persona que nunca estuvo dispuesta a molestar a nadie. Incluso cuando