Una vez llegaron a la casa de Gloria, el hombre la ayudó a reparar la nevera. No solo eso, sino que incluso cocinó una comida para Gloria. La comida del hombre no fue muy deliciosa. Ni siquiera estaba a la par de la de Gloria. Sin embargo, a Gloria igual le pareció muy delicioso cuando se lo estaba comiendo. Mientras comía, inesperadamente dijo muy feliz como una niña pequeña: “Mm-hmm. Es muy sabroso. No he comido platos tan sabrosos en mucho tiempo”.
Con una expresión de cariño en su rostro,