Fue en ese momento que Lily sintió un escalofrío aterrador recorrer su espalda.
“Yo…”. Ella todavía no quería morir. Aunque ya había envejecido tanto, no era humana ni fantasma, no podía ni volver a estar con su familia nunca más ni podía regresar a casa, Lily no quería morir.
Las personas eran así en ocasiones. Cuanto más estaban al borde de la muerte, más sentían que estar vivo era bueno. Incluso si solo era una vendedora ambulante que ganaba muy poco todos los días y solo podía llenar su e