Capítulo 204
Ante el majestuoso hombre, Aino, que nunca había tenido miedo, se inquietó por primera vez. Ya había visto a ese hombre en el computador de su madre, y ésta siempre sollozaba en silencio a altas horas de la noche cuando se quedaba sola mirando la foto de ese hombre. Para una niña de cinco años, Aino solo podía interpretar las lágrimas de su madre como resultado del miedo hacia el hombre, y era natural que una niña temiera lo que su madre temía. Asustada, Aino no se atrevió a responder y retroced