En aquella ciudad extranjera, Sabrina no conocía a nadie en esa ciudad y no sabía a dónde ir. Ni siquiera tenía teléfono. Intentó usar el teléfono de Zayn, pero no se sabía la contraseña, así que no pudo desbloquearlo.
Mientras Sabrina miraba desesperada al inconsciente Zayn, el teléfono de éste sonó.
Al tomarlo se dio cuenta que era Marcus el que llamaba. Sabrina temblaba mientras contestaba la llamada: “Hola, Joven Amo Shaw…”.
“Sabbie, estás… ¿estás llorando? ¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿No est