Sabrina sonrió tranquilamente. Solo necesitaba provocarlo un poquito más. Solo un poco más y él la apuñalaría hasta la muerte en ataque de rabia. Solo entonces podía asegurarse que Sebastian no se detendría por su bien. Solo entonces Sebastian podía acabar con este ladrón en un solo golpe. Solo entonces se podía asegurar que Sebastian y Aino vivirían sus vidas felices y seguros.
“Malvolio, ¿te he subestimado? No te atreves a matarme en lo absoluto, y ¡no podrías soportar mi muerte tampoco! Pue