Ya no quedaban lágrimas para sacar de los ojos de Jane. Los ojos le dolerían si seguía llorando.
'Jane, ¿por qué te sigues sintiendo tan triste? ¿Es por el bebé?’.
Ella ya no quería tener más al bebé en su vientre. En los últimos tres días, ella había rechazado y golpeado su propia barriga para deshacerse del bebé. Sin embargo, parecía que el bebé tenía una vitalidad muy vigorosa. No importaba cuánto ella sufría, el bebé todavía seguía allí. Además, podía sentir los latidos del corazón del peq