"Es mi primo. Él quiere hablar contigo”, dijo Yvonne.
Sabrina se quedó sin palabras.
Después de un momento, ella contestó el teléfono: "Hola, Asistente Yates, pasa... ¿Pasa algo?".
Kingston dijo misteriosamente por teléfono: “Señora, no debe dejar que nadie sepa que la llamé. ¡Absolutamente nadie!”.
Su tono sonaba muy ansioso, pero decidido.
El corazón de Sabrina saltó. "Asistente Yates, ¿qué pasó?".
En el otro extremo, Kingston no respondió a Sabrina. En cambio, sonrió casualmente. "No