¡Y la niña! La pequeña niña de seis años. Ella era muy, muy dulce. La niña lo llamaba Tío Holden.
¡No! ¿Por qué el destino le jugaría tan mala pasada? ¡Era imposible! Después de dejar a su hermano y a su cuñada, Holden viajó solo hasta Ciudad del Sur. No planeaba regresar vivo a casa. Estaba decidido a preguntarle a su padre biológico, Sean Ford, ¿por qué? ¿Por qué abandonó a su esposa e hijos? Por todo lo que quería hacer, pensó que podría morir. Sería mejor para él morir en Ciudad del Sur. Po