Jane también alcanzó a ver aquellas pocas palabras.
La letra de la postal era especialmente bonita. Sin embargo, los trazos, que tenían una especie de encanto, también mostraban una sensación de agresividad. Cuando Jane vio esa letra, pensó en la repartidora de envíos internacionales de esa mañana.
Jane sintió que la letra era muy similar a la que esa mujer podría tener.
‘Alex, estoy de vuelta’.
‘¿Quién podría ser?’.
Su intuición le dijo a Jane que no era un hombre.
Tampoco era un