Alden se despertó sobresaltado, casi gritando:
"¡Hannah!"
Le tomó apenas una fracción de segundo darse cuenta de que lo que acababa de experimentar había sido un sueño.
Durante unos instantes permaneció sentado en silencio, secándose el sudor de la frente y las sienes.
El sueño no había sido aterrador.
Pero sí inquietante.
En él, había visto a Hannah sosteniendo a un bebé junto a otro hombre.
Intentó llamarla, pero Hannah no lo escuchaba.
Y cuando trató de correr tras ella, sus piernas se sentí