Capítulo ochenta. ¡Atrapada!
Los siguientes días fueron pasando, convirtiéndose en semanas. La recuperación de Michael era cada vez más satisfactoria para alegría de la familia.
Peter y Patrick se ocupaban de mantenerlo vigilado para que no intentara entrar a la biblioteca y retomar el trabajo. Tener a Natalia de su lado era una buena cosa, Michael se olvidaba del mundo una vez que su preciosa nieta de siete meses aparecía en su campo de visión.
—Vamos a llevar a Natalia al jardín, ¿vienes? —preguntó Peter con la bebé en