Mary. 13.

Si pudieramos conocer el resultado de nuestras acciones antes de realizarlas, no existiría el arrepentimiento.

No puedo ni debo culpar a nadie, yo soy dueña de mis acciones y ahora tengo que pagar el precio de mis errores.

No hubo reclamo, golpes o tan si quiera gritos. Solo encontré indiferencia en sus ojos y dolor.

Ya hace un mes de aquella noche y se podría decir que soy prisionera pero en una carcel de oro. Con unos guardias que me cuidan y me tratan con amor.

Hace un mes que estoy de vuel
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