Punto de vista de Cassandra
La puerta se cerró con un clic a mi espalda. El teléfono seguía sonando en mi mano. El nombre de Alaric ardía en mi mente. De repente sentí una punzada de miedo y culpa, aunque no había hecho nada malo.
¿Por qué me llamaba justo ahora? El momento era demasiado oportuno.
Deslicé el dedo para aceptar la llamada y me llevé el móvil al oído.
—Hola —dije en voz baja, esperando su respuesta con paciencia.
Apenas pasó un segundo, pero se me hizo eterno.
—Cassandra… —escuché