Luana Davis
Igor y yo seguimos hablando mientras cenábamos, pero nos dimos cuenta al cabo de un rato que empezaron a aparecer varias personas en la cubierta, y se pusieron a bailar, porque habían preparado su propio baile allí, en aquel lugar al aire libre, ¡y era tan bonito! Sonreí cuando sentí de nuevo la mano de Igor cogiendo la mía, miré y me habló:
- ¿Me concedes este baile?
- Ya estoy un poco cansada, y he bebido mucho durante la cena, ¡te puedo pisar! - bromeé, y él me lo recordó